jueves, 27 de enero de 2011

Chef Mario Campollo de Guatemala y Chef Thomas Keller de Los Estados Unidos


La edición 2011 del Bocuse d'Or estuvo marcada por la fuerte afluencia de espectadores, que abarrotaron el pabellón de 2.400 plazas donde se celebra el evento en la localidad francesa de Lyon. En la fotografia anterior vemos al Chef Mario Campollo que participo como Juez y al prestigiado Chef Thomas Keller del equipo de los Estados Unidos. y parte de los 24 miembros del jurado.

Durante las dos jornadas que duró el concurso, los seguidores de cada equipo no dejaron de enarbolar banderas de sus países y corear consignas, a la vez que soplaban los festivos matasuegras y redoblaban tambores.

El público respondió con fervor a los dos animadores contratados para la ocasión, que jaleaban a su audiencia y describían, micrófono en mano, los platos que desfilaban por delante del jurado.

Los 24 miembros del tribunal encargado de calificar los platos, uno de cada país seleccionado, probaban los manjares con semblante serio sin dejar de anotar comentarios en sus respectivas libretas.

Malasia, que quedó en el número 18, optó por explicar su menú en formato libro electrónico, con el que presentaron a los jueces las bondades de su producto.

El presentador del evento pidió un fuerte aplauso para el presidente de la delegación australiana, Romain Bapst, cuyo restaurante resultó anegado por las aguas en las recientes inundaciones en el país.

La nota discordante la puso una joven asiática que se encaramó al podio con una pancarta en contra de la producción de foie-gras y del supuesto maltrato animal que conlleva, y que fue expulsada del recinto en medio de los abucheos del público.

El Bocuse d'Or obliga a los candidatos a preparar un plato de carne y otro de pescado con unos ingredientes predeterminados, este año cordero, rape, cangrejo y cigalas, todos ellos procedentes de Escocia.

Los países participantes resultan de arduas selecciones regionales, por lo que su presencia en el certamen se considera ya una prueba de mérito profesional.

El evento, que se inscribe dentro del Salón Internacional de Hostelería y Alimentación de Lyon (SIRHA), puso fin a cinco días de feria gastronómica por la que han pasado 160.000 visitantes, 20.000 más que en la edición anterior, según los últimos datos de la organización.

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