miércoles, 26 de enero de 2011

El cocinero noruego Geir Skeie, de 28 años, ha ganado el Bocuse d'Or


El cocinero noruego Geir Skeie, de 28 años, ha ganado el Bocuse d'Or al término de una competición gastronómica que volvió a estar dominada por Escandinavia, mientras los concursantes hispanos, en particular España, se quedaron en los últimos puestos.

Francia, país anfitrión y uno de los favoritos, se llevó el bronce, mientras otros dos países escandinavos, Suecia y Dinamarca, consiguieron respectivamente el Bocuse de Plata y el premio a los mejores platos de pescado y carne.

El representante de España, Ángel Palacios, comentó, poco antes de saber cuál había sido su resultado que él ya intuía que no iba a ser bueno, que se sentía pese a ello satisfecho de la labor realizada.

"Me voy contento, aunque sabemos que nos queda mucho por aprender", dijo Palacios, cuyo objetivo en este concurso mundial, en el que competían 24 países, era quedar entre los seis primeros.

El cocinero del restaurante madrileño 'La Broche' dijo sentirse también sorprendido y defraudado por el resultado de otros países, como la octava plaza de Japón, que a su juicio hizo un trabajo espectacular.

Tampoco se cumplieron las expectativas del propio Paul Bocuse, quien recientemente declaró a 'The New York Times' que deseaba que EEUU ganara el certamen mundial.

Los demás países latinos que participaron en el concurso quedaron, igual que España, en los últimos lugares, siendo el mejor resultado el del representante de México, Obed Ladrón de Guevara, que quedó en el puesto número 17.

Brasil y su candidato, Mauro Jorge de Freitas Barros, quedó justo detrás de España, en el puesto 21, y Uruguay (Álvaro Verderosa), país que competía por primera vez, fue penúltimo. Brasil se lleva al menos el consuelo de haber ganado el premio al mejor cartel.

Un sueño desde los 15 años

El ganador, un joven de 28 años que además de cocinero es pescador y atleta, ya convenció a un jurado del Bocuse en julio pasado, cuando ganó la semifinal europea que se celebró en su país. Se presenta a sí mismo como un hijo de los fiordos, alguien ante todo natural.

En Lyon se ganó al jurado aderezando el bacalao impuesto por el concurso con cocochas "ligeramente ahumadas", guisantes, gambas, cebolla, y acompañándolo con dados de remolacha con boniato y trufas negras, y una emulsión de Riesling.

La carne la preparó con foie gras de pato y utilizó mucha trufa negra, tanto para la materia principal como para la guarnición.

Skeie quiere ser Bocuse de Oro desde los 15 años y ha montado una cocina como la del concurso en el sótano de su lugar de trabajo. Actualmente está al frente del restaurante 'Midtaasen', en Sandefjord, en el sur de Noruega.

La pasión del joven ganador (www.geirskeie.com) por el Bocuse la comparten muchos escandinavos. Noruega, por ejemplo, es el país que abastece al concurso en pescado y este año ha invertido un millón de euros en el Bocuse, mientras Suecia despachó a Lyon a dos ministros.

Los seguidores de los concursantes escandinavos también son particularmente entusiastas: durante toda la ceremonia de entrega de premios se oyó el repicar de los 'palillos' escandinavos, cucharas de palo de cocinero chocando con ritmo.

Al subir al podio, el ayudante del Bocuse de Oro gritó "yes we can"("sí, podemos", el lema de Barack Obama en la campaña de EEUU). "A los noruegos nos gusta competir", explica Yngve Ekern, corresponsal gastronómico del diario 'Aftenposten'.

Además, al no tener una tradición culinaria tan fuerte como España o Italia, les cuesta menos aceptar las normas de la cocina francesa que es lo que se hace en Bocuse.

La organización del Bocuse desearía que el campeonato europeo del 2012 (el del 2010 será en Suiza) se celebre en un país del sur de Europa. Pero los dos países más apropiados para tal evento, Italia y España, no están teniendo muy buenos resultados en el Bocuse, que siguen dominando francófonos y escandinavos, e Italia no estaba ni siquiera presente en Lyon.

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